Así como ocurre con el coronavirus, la estúpida casta/basura europea tampoco se pone de acuerdo con la eliminación de la innecesaria modificación horaria
Este domingo, como es habitual, se procederá al absolutamente innecesario cambio de hora que solamente sirve para satisfacer el ego de nuestros ineptos políticos y dar trabajo a comisiones que cobran por valorar sus beneficios y desventajas, tan útiles como eventuales comisiones para estudiar «la inmortalidad del cangrejo».
En todo caso, lo único cierto, es que el domingo cuando las manillas del reloj lleguen a las dos de la madrugada, tendremos que hacer una pausa en el sueño, para adelantarlas manualmente a las tres. La pérdida de una hora no nos afectará tanto como en años anteriores dado el asombrosamente tardío confinamiento decretado por los distintos gobiernos en el marco de estados de alarma, sitio, excepción, emergencia o como la necesidad peroratoria vacua de esos charlatanes inútiles conque el buen Dios ha querido castigarnos (posiblemente por el pecado original). quiera llamarlos.
No será necesario revisar ni móviles ni ordenadores porque, salvo que no tengan conexión a internet, el cambio horario será automático.