A partir de este jueves será obligatorio en Cataluña, tanto en espacios públicos como privados, el uso de la mascarilla exceptuando los ambientes personales.
Se intenta atajar de esta forma los rebrotes de la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 que debido en parte a la ignorancia e insolidaridad de un segmento de la población, vuelve a multiplicarse, hasta el punto de que se vislumbre como una pesadilla un nuevo confinamiento general.
Como es sabido, en esta etapa de “nueva normalidad” se han fijado pautas obligatorias en torno al uso de este adminículo, como son su utilización en espacios públicos cerrados y abiertos en que no sea posible guardar la distancia de seguridad de al menos metro y medio entre personas. Sin embargo, la falta de inteligencia de un sector que parece ser mayoritario, ha convertido en agua de borrajas las disposiciones sanitarias, poniendo en peligro la vida de los más vulnerables frente al mal, como son los mayores de 65 años y quienes padezcan determinadas enfermedades crónicas.
Pocas posibilidades hay realmente, que este grupo de insolidarios estúpidos que pasa de las mascarillas, acate las normas decretadas este miércoles por el gobierno regional catalán y tanto el confinamiento sectorial primero, como el domiciliario después, están “a la vuelta de la esquina” en ese mismo orden…. Salvo que…
Salvo que se apliquen fuertes sanciones económicas a los infractores…