EL PSC de Terrassa acusa al ayuntamiento de abandonar Can Parellada un barrio al que los políticos solo recuerdan en campaña

Hace pocos días, el PSC de Terrassa que ha gobernado el municipio durante 40 de los 42 años de vida democrática en el país, exceptuados los dos últimos en que manda en la ciudad un extraño híbrido populista separatista, tuvo la osadía de pretender culpar de todos sus males al actual esperpento político que llegó al poder gracias a los desaciertos  de la gente del puño y la rosa, marcados por el centralismo y clasismo caracterizado  por graves y sospechosos agravios comparativos que siguen dividiendo a la ciudad en dos sectores, el de las damas y caballeros que conforman una especie de club de amigos y el de hombres y mujeres que les dan los votos a costa de los típicos engaños politiqueros

En fin, la cosa es que esta gente sin recuerdos, quizás aquejados por la ley talibán de desmemoria histórica, se trasladaron al abandonado barrio de Can Parellada para afirmar sin el más mínimo asomo de vergüenza que un retrete portátil puesto por el ayuntamiento para el uso del personal del transporte público, lleva semanas, sino meses, quemado sin que el actual equipo de gobierno lo haya subsanado. Es tan poco lo que esta gente del centro visita el barrio que no se han enterado que el retrete quemado que ellos enseñan en un triste video propagandístico, es el cuarto o quinto que el actual consistorio ha repuesto en las últimas semanas, tras otros tantos  incinerados por vándalos desconocidos. Es decir, parece que ni siquiera saben qué sucede en el sector, porque pensar que mienten como lo hacen descaradamente sus correligionarios del gobierno central, sería una atrevida  (aunque no descabellada) afirmación sin pruebas.

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