La primera finalista en la última edición del certamen de Miss Universo, es decir la representante de Nigeria, Chidimma Adetshina, renunció a representar a su país natal, Sudáfrica por los fuertes ataques xenófobos recibidos a través de las redes tras ganar el concurso en ese país, por ser su padre nigeriano y ella tener un nombre típico de aquel país.