Un inesperado y terrorífico viaje a México de dos días

La semana pasada recibí la invitación para acudir a una vieja mansión en Ciudad de México en la que sus moradores pretendían que por mi experiencia pudiese solucionarles el problema generado por el fantasma de un niño.

Lo extraño es que la invitación era para estar un par de días, o sea llegar hoy y regresar mañana para que pasara una sola noche por aquellos lados.

Y ya les digo que fue una noche que no tiene pérdidas y de la que al llegar de vuelta a Barcelona, me dí cuenta de que mi pelo cano era definitivamente blanco.

Al final, aunque solucioné el problema, nada era lo que parecía y los buenos, los que aparentemente me invitaron, que al final no fueron ellos, resultaron ser los malos y el fantasmita incordiante, el bueno.

Arriba tienen el episodio que forma parte de mi canal de youtube y que se explica por sí solo.

Lo peor de todo esto –y mira que hay cosas malas- es que no pude disfrutar de mi estancia en la capital mexicana y regresé totalmente agotado.

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