
Mientras la enorme mayoría de españoles clama por la hora del cambio para que acabe de una buena vez el régimen sanchista para dar paso a la democracia representativa, su caudillo, Pedro Sánchez, firmada la tregua en Gaza y esfumada su cortina de huno para tapar la corrupción, ahora quiere erigirse en el líder de la supresión del cambio de horario para crear otra.
Pero no todavía, porque necesita alargar esa cortina, sino cuando (le) sea conveniente.
De esta manera, el próximo domingo, cuando los relojes lleguen a las 3 de la madrugada, debemos despertarnos para poner las agujas a las dos, dormir una hora más y quedará vigente el horario al de invierno.