Este domingo día 28 de marzo, los relojes europeos deberán adelantarse una hora, es decir, que cuando sean las dos de la madrugada, las manillas saltarán a las tres, perdiendo así una hora de sueño debido a una medida que nadie ha sido capaz de justificar racionalmente, más que por un supuesto ahorro energético tan sospechoso que solamente parece beneficiar a las eléctricas.
De esta forma, al adoptar un año más la hora de verano, la luz solar permanecerá hasta las primeras horas de la noche, en detrimento, claro, de las primeras de la mañana.
El horario de invierno se retomará el último domingo de octubre, es decir el día 31.
Algo que nunca entenderé y que coincido contigo en que es beneficioso para las compañías eléctricas. Por lo demás no le veo sentido
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